Danza de la alegría (detalle).
Paco Sánchez, 1996

‘Danza de la alegría’, Paco Sánchez

Danza de la alegría
Paco Sánchez, 1996.

Acrílico sobre lienzo
200 x 300 cm

Colección del Centro Atlántico de Arte Moderno.
Cabildo de Gran Canaria.

Francisco Sánchez Rodríguez (Las Palmas de Gran Canaria 1947)

Enraizado en la tradición insular, Paco Sánchez es uno de los artistas referentes de la Generación de los 70 en el archipiélago canario. Circunscrita a la identidad geográfica de las islas, la pintura de Sánchez se fusiona en un cosmos poético propio, creando un mundo primitivista donde la crítica y la conciencia social quedan implícitas. El pintor, a pesar de estar relacionado con los movimientos artísticos de vanguardia presentes en las islas, siempre ha conservado su independencia.

Paco Sánchez es criado por su abuela, entre plataneras y riscos, en el barrio de San Nicolás de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Con once años comienza su interés por la pintura y en 1959 ingresa en la Escuela Luján Pérez, lugar donde conocerá a su maestro, Felo Monzón, principal referente ético y estético de su obra. Con veintiún años, participará en las exposiciones colectivas organizadas por la Escuela.

Entre los años sesenta y setenta, exibe sus obras en varias ediciones de la Bienal Regional Canaria, en la exposición 50 Aniversario de la Escuela Luján Pérez en El Museo Canario, en 1968, o en la Galería Wiot. En 1973 ganará el Premio de Pintura Antonio Padrón y, al año siguiente, el Segundo Premio de la XVI Bienal Regional. Su primera exposición individual será en la Sala Cairasco, en 1975. En la Galería Yles participará en la colectiva del grupo Contacto I, liderado por los hermanos Gallardo. El colectivo será el artífice de la redacción del Manifiesto de El Hierro, jugando un papel decisivo en el arte canario a finales de los años setenta.

Paco Sánchez celebrará gran parte de sus exposiciones individuales en la Galería Vegueta, donde mantiene una estrecha relación con Fernando Doreste, su propietario, quien siempre ha apoyado su trabajo. En la Sala Cairasco expone, de nuevo, en 1978 obteniendo el premio de la Delegación de Cultura en la Bienal del Gabinete Literario ese mismo año.

Sus obras han recorrido las salas expositivas de la Casa de Colón, el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), el Centro de Arte La Regenta, la Sala de La Granja en Santa Cruz de Tenerife, el Círculo de Bellas Artes de Madrid o el Instituto Cervantes de París y su trabajo está presente en diversos museos y colecciones privadas. Premio Canarias 2017 de Bellas Artes e Interpretación, un galardón que representa un valioso reconocimiento a cinco décadas de trabajo incesante. Al año siguiente, tendrá lugar en el Centro de Arte Moderno (CAAM) la exposición retrospectiva Paco Sánchez, un proyecto que también rindió homenaje a medio siglo de trayectoria artística del pintor.

Obra

En Danza de la alegría, el artista transmite los años de experiencia que le ha dado el minucioso estudio de la composición de sus piezas. Aunque sus laberínticas composiciones desorientan la visión del público, todo encaja de forma natural. Las figuras planas y geométricas de plantas, animales y formas humanas, conforman un paisaje de coloridos personajes que flotan en un ambiente de ritualidad, casi totémico.

Los colores de los Riscos, el barrio de su infancia, conforman la paleta de esta obra. El pintor reelabora el color de forma incansable durante toda su producción, consciente del valor expresivo de los verdes, azules, los rojos y rosas, el amarillo. El vibrante lienzo es un maravilloso ejemplo del su estilo inconfundible.

Esta pieza se expone, de forma permanente, en las paredes de la Sala de los Amigos en la Casa Museo Antonio Padrón-Centro de Arte Indigenista, junto a otras icónicas obras del Indigenismo canario como Composición de canaria de Felo Monzón, La siesta de Santiago Santana o Las Aguadoras de Oramas.

El pintor reformula el ideario estético del Indigenismo de su maestro Felo Monzón, reproduciendo nuevos tipos canarios, aquellos aparceros de las fincas del Pambaso donde el artista, durante su infancia entre aquellos coloridos Riscos, fue testigo de su desdicha. Excava en sus raíces, hacia el pasado aborigen de estos desheredados de la tierra, al igual que otros muchos artistas canarios, fusionando el pasado con el presente. Su pintura, llena de color, hace actual lo primitivo, creando un universo único y mágico donde tiene cabida la reflexión social.

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