Danza de la alegría (detalle).
Paco Sánchez, 1996

‘Disparate de miedo’, Francisco de Goya

Disparate de miedo, 1875
Francisco de Goya

Calcografía Nacional
Calcografía sobre papel
21,8 × 32,2 cm

Casa de Colón.
Cabildo de Gran Canaria.

La serie de grabados titulada Los Disparates (1816-1820) fue realizada por Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 – Burdeos, Francia, 1828), una de las figuras que mejor ha cultivado la técnica del grabado en la Historia del Arte, como así lo atestiguan las diferentes series que realizaría: Caprichos (1799), Desastres de la guerra (1810-1815), Tauromaquia (1816) y Toros de Burdeos (1824-1825), presentes en la Colección del Museo Nacional del Prado. Esta segunda edición, compuesta por 18 grabados de la serie original, fue estampada en la Calcografía Nacional en octubre de 1875 y pertenecen, hoy en día, a los Fondos de la Casa de Colón.

Cada una de ellas, constituyó un hito en el proceso de investigación y de creación en el arte del grabado, en un afán de constante superación artística y de apertura a la modernidad. Los Disparates, la última serie, la más hermética y enigmática de las realizadas por el genial artista aragonés, que no fue editada en vida. Muchos especialistas coinciden en afirmar que esta segunda tirada de la serie original que custodia la Casa de Colón es aún mejor que la primera, que corrió a cargo de L. Potenciano, por encargo de la Academia en 1864. Después fueron Siempre estampadas por decisión de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en su gabinete de la Calcografía Nacional, en diez ocasiones más. La última de ellas en 1983, fecha en la que se acordó, para evitar el desgaste de las planchas, no realizar más reproducciones.

Este tipo de trabajo de carácter privado, constituyó un método eficaz en el que Goya dio rienda suelta a su imaginación, construyendo en las escenas un tiempo propio, ajeno a las coordenadas espaciotemporales. Similar en el tratamiento que da al espacio que, tanto en los interiores como en los exteriores, resulta equívoco. En clave alegórica, el pintor evocó sus fantasmas (Disparate de miedo), sus visiones oníricas (Modo de volar), la crítica al poder, la relación entre el hombre y la mujer, la pasión y el desenfreno, plasmando también su amor a lo grotesco representado, sobre todo, por el mundo burlesco del Carnaval (Bobalicón). Una fuente inagotable de inquietudes sobre la profunda naturaleza del ser humano. De la misma forma, se sirve de recursos escénicos para construir una obra realista y verosímil que nos implica como espectadores.  Las actitudes, la atmósfera, los rostros de las figuras muestran a la vez, tradición e innovación, el verdadero genio surgido de la voluntad creadora de Goya, en camino del Romanticismo hacia la Modernidad.

Varias circunstancias han contribuido a reforzar el enigma de Los Disparates que se han intentado explicar desde muchos puntos de vista, por su hermetismo y dificultad de entendimiento, su carácter inconcluso, la ausencia de un ejemplar de pruebas, la inexistencia de explicaciones o leyendas descriptivas, el silencio en las fuentes de época, la tardía publicación de las estampas o su arbitraria ordenación. A falta de información sobre el contexto de su proceso creativo, las interpretaciones abarcan un amplio espectro en el que todo tiene cabida y nada de lo planteado convence definitivamente.

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