Danza de la alegría (detalle).
Paco Sánchez, 1996

‘Gruta’, Yolanda Graziani

Gruta, 1962
Yolanda Graziani

Laca sobre táblex
50,3 x 90 cm

Casa de Colón.
Cabildo de Gran Canaria.

Yolanda Graziani Rosa (Las Palmas de Gran Canaria 1926)

Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, la artista de origen italiano, fue una niña tímida que sintió desde muy joven vocación por la pintura. De manera autodidacta, estudiará y experimentará con nuevas técnicas y materiales para dar a luz, en la década de los sesenta ,a sus primeras obras: una serie de piezas que reflejan una tremenda oscuridad, pues la artista atravesaba en ese momento una dura depresión. El doctor que la trataba, Rafael González, tuvo la oportunidad de ver sus obras, animándola a presentarlas en la X Bienal Regional de Bellas Artes, en 1962.

El pintor Carlos Morón también las ve, quedando prendado de sus telas. Las lacas de Yolanda muestran espacios interiores, el mundo onírico, los sueños, las pasiones, las desgracias, se vuelven grises, blancos y se tornan negros, utilizado muchas veces, no como ausencia del color, sino como su protagonista. Finalmente, con ayuda del pintor que las enmarca para la muestra, conquista un hito en su trayectoria profesional al obtener el Premio de Pintura en la X Regional de Bellas Artes en Las Palmas de Gran Canaria. Con la crítica y la prensa destacando sus piezas, su carrera artística despega en ese momento.

Al año siguiente, realiza su primera exposición individual en el Gabinete Literario. En 1964 vuelve a participar en la XI Bienal Regional de Bellas Artes y, posteriormente, celebra en El Museo Canario otra de sus exposiciones. A partir de 1965 sus visiones se verán expuestas en numerosas salas del archipiélago canario, en territorio peninsular como el País Vasco o Cataluña, también en Florencia, Roma, Venecia o Estocolmo.

Con el paso del tiempo, el devenir de emociones y estados de ánimos, sus lacas y esmalte se tornan en prodigiosos estallidos de color que acaban por anteponerse a la forma, para deleitarnos con soñados parajes abstractos. Durante un viaje a Barcelona, en 1968, visitará en Cadaqués la casa del maestro surrealista Salvador Dalí. En palabras del excéntrico artista «La técnica de Yolanda Graziani es prodigiosa y su fantasía te hace ver estos mundos alejados para las personas corrientes pero que existen, en la Luna, en el Cosmos y que es sólo dado a ver a los elegidos.»

El 5 de octubre del 2000, Yolanda Graziani fue nombrada Hija Adoptiva del municipio de Teror, como reconocimiento a los valores artísticos y plásticos de su pintura y a la estrecha relación que siempre ha mantenido con dicho municipio y, en 2011, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria le concede el título de Hija Predilecta.

Obra

En 2012, la muestra antológica 50 años. El sueño y el éxtasis del universo en un alma que realizó un repaso a toda su carrera artística, hizo un reclamo al reconocimiento artístico de Graziani, junto al renovado interés de la sociedad canaria por sus obras. Posteriormente, junto a otras exposiciones colectivas como Mujeres en los márgenes: Las artistas en la colección de la Casa de Colón, en 2017, o Cita a ciegas con la Escuela Luján Pérez de 2019, se termina de propiciar la adquisición, por parte del Cabildo de Gran Canaria, de varias de sus obras en el año 2021, entre las que se encuentra esta maravillosa pieza.

El estilo artístico de Yolanda Graziani estará marcado por su investigación en las técnicas plásticas: lacas, barnices, esmaltes, que tendrán como resultado la creación de un mundo de extraña belleza, real y, a la vez, imaginado, que invita a la exploración de oscuras grutas y superficies lunares en éstas, sus primeras obras. De una gran carga psicológica, en medio de un estado depresivo, la artista encuentra en las grutas el espacio que mejor representa su propio encierro.

Las diferentes etapas creativas de su producción están marcadas por una paleta de colores que corresponden a emociones y sentimientos de sus vivencias. El negro, gris y blanco, darán paso al color, hasta llegar a los tonos pastel. Paisajes lunares, oscuras grutas, volcanes, paisajes marinos y el cosmos, así es el mundo íntimo y emocional de Yolanda Graziani.

En las obras de la pintora hay mar y cielo, con la desaparición total del dibujo, que da paso a la explosión del color. Las lacas de Yolanda transforman el color en veladuras, en transparencias que aluden al agua, al aire, también en colores vibrantes, que expresan emociones o potencian elementos como la piedra o la lava. Es su manera de expresar, en palabras de la propia pintora, «los estados del alma».

 

Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.