Danza de la alegría (detalle).
Paco Sánchez, 1996

‘Minotauro’, Óscar Domínguez

Minotauro, ca.1950
Óscar Domínguez

Óleo sobre tela 
37 × 54,5 cm

Colección del Centro Atlántico de Arte Moderno.
Cabildo de Gran Canaria.

Óscar Domínguez (Tacoronte, Tenerife 1906 – 1957 París)

Surrealista universal, ha conquistado los museos y espacios expositivos más vanguardistas de Europa (París, Londres, Italia, Praga, Bruselas, Zurich, Ginebra, etc.). En 1927, Óscar Domínguez se establece por primera vez en París, epicentro internacional de las vanguardias de entreguerras, para hacerse cargo de los negocios fruteros de su familia. Domínguez, que no había pintado prácticamente nada hasta entonces, encontrará en la Ciudad de las Luces la liberación de su subconsciente a través del movimiento surrealista que se gestaba en la capital francesa desde hacía pocos años. Domínguez, entrará en el grupo de pintores surrealistas liderado por André Bretón, fundador y principal ensayista del movimiento francés.

Tras la muerte de su padre, se ve obligado a replantearse la pintura como modo de subsistencia. Reconocido por el propio Bretón como “el más surrealista de los surrealistas”, sus primeros tanteos con la pintura, deudores del cubismo, fueron mal recibidos por la crítica canaria, que destacó de su exposición en el Círculo Mercantil de Santa Cruz de Tenerife, en 1933, la presencia en sus obras de claros signos de sexualidad y erotismo.

Intrigado por las nacientes teorías sobre el subconsciente que propugnaba Sigmund Freud y exaltaba Breton, el pintor da rienda suelta a un mundo interior excéntrico y lleno de inestabilidades emocionales, desatendiendo los negocios familiares en pro de la farándula nocturna. En 1928, regresa a Tenerife para cumplir el servicio militar, a partir de este momento, hasta 1938, se extiende su etapa propiamente surrealista.

En consonancia con las tesis más revolucionarias del movimiento, Domínguez carecía de formación técnica en sus primeras obras, influenciadas por Dalí y Tanguy, sin embargo, el artista imagina mundos más originales y subjetivos que los que sueñan sus compañeros de movimiento. Entre 1934 y 1937, aparecen en sus lienzos alusiones a su isla natal, adscritas a recuerdos infantiles. Con obras como El Drago o Cueva de Guanches, la flora endémica de las islas y su pasado aborigen dejan, para siempre, la huella de Canarias en la historia del Surrealismo.

La revista Gaceta de arte fue ideada por Eduardo Westerdahl cuando viaja a Europa, en 1930, para conocer obras y artistas de vanguardia, convencido de que conectar a las pequeñas ciudades canarias con las caóticas metrópolis europeas era clave para el enriquecimiento cultural de Canarias. Óscar Domínguez, puente entre estos dos mundos, será arropado por la revista, compartiendo con Westerdahl una gran amistad. El pintor fue el engranaje que hizo posible que André Bretón, invitado por la revista, visitase Tenerife junto a su esposa, la artista Jacqueline Lamba, en 1935, para inaugurar en el Ateneo la I Exposición Surrealita Internacional. Domínguez reunirá las obras que formarán parte de la muestra entre artista internacionales de la talla de Chirico, Max Ernst, Magritte, Man Ray, Hans Arp, Tanguy y nacionales, como Pablo Picasso, Dalí o Joan Miró. Tras el estallido de la Guerra Civil española, se trasladará al barrio de Montparnasse de París residiendo allí hasta su muerte, el ingenioso artista se suicida el 31 de diciembre de 1957, a la edad de cincuenta y un años.

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