Danza de la alegría (detalle).
Paco Sánchez, 1996

‘Paisaje 30’, Pino Ojeda

Paisaje 30, 1986
Pino Ojeda

Lacas sobre lienzo
117 × 121 cm

Colección del Centro Atlántico de Arte Moderno.
Cabildo de Gran Canaria.

Pino Ojeda Quevedo (Teror, Gran Canaria 1916 – 2002, Las Palmas de Gran Canaria)

Fuente inagotable de inspiración, Pino Ojeda es reconocida poeta y una mujer pionera de la abstracción en la Historia del Arte de Canarias. Y, no sólo como poeta o pintora, la artista se implicará en la cultura canaria a través de la fundación, en 1958, de la Galería Arte en Las Palmas de Gran Canaria. Fue la primera mujer en el archipiélago que creó este tipo de negocio. La galería, situada en la zona del Paseo de Las Canteras, era un espacio donde convergían grandes personalidades del mundo del arte y la escritura: Juan Ismael, Vicente Alexandre, Ventura Doreste, Plácido Fleitas, Francisco Bonnín Guerín, Rafael O´Shanahan, Fredy Szmull, Juan Rodríguez Doreste, Paco Lezcano, Felo Monzón, Eduardo Westerdalh, Jane Millares, Sacha Rascow, Miró Mainou, Viví Milano, Pino Betancor o Jean Cocteau, entre otros.

La artista nace en Teror pero, tras el regreso de su padre de la guerra de Cuba, se traslada con su familia a Las Palmas de Gran Canaria. Tras siete años de noviazgo se casa, en 1937, con Domingo Doreste, a quien llamarán a filas en la Guerra Civil Española nueve meses después. Pino dará a luz a su hijo en este momento y, por desgracia, queda viuda un año más tarde. Su primer poema, In memoriam, recuerda los momentos previos a la partida de su marido. En 1940, con una delicada situación económica a causa de su viudez, abre una librería, Flores y Libros, situada en la calle Luis Morote. A partir de este momento, inicia su carrera en el mundo de la poesía y la pintura, sus dos grandes pasiones.

Pino se dará a conocer nacional e internacionalmente, tanto por sus pinturas por las que recibirá premios: en 1962 Primer Premio en el Certamen Nacional de Artes Plásticas y en 1966 Primer Premio de pintura en la XII Exposición Regional de Bellas Artes, en Las Palmas de Gran Canaria, como por sus bellos poemas. Fue una mujer polifacética, autora de novelas y poesías, cuentos y obras teatrales. Su primer libro de poesía Niebla de Sueño, fue publicado en 1947. Posteriormente, fundará y dirigirá la revista literaria Alisio. Hojas de poesía, de gran repercusión en la literatura española del momento. En 1953 obtuvo el primer accésit del Premio Adonais por su obra Como fruto en el árbol, se le concede el Premio Tomás Morales de poesía por La Piedra sobre la colina en 1955 y ,en 1991, recibe el Primer Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo por su obra El Salmo del Rocío.

La artista ingresa en la Escuela Luján Pérez en 1947 y, en 1960, en las Academias Municipales, ampliando su formación plástica. Como alumna de la Escuela, sus primeros trabajos se alejarían del realismo, con temas como maternidades o paisajes pero, sobre todo, composiciones cubistas y abstracciones geométricas, experimentando con diversos soportes, variadas técnicas y diferentes materiales a lo largo de su vida: se aventuró con el óleo, el pastel, el dibujo, la acuarela, lacas, cerámica, collage, incluso con nuevas tecnologías como el ordenador, creando interesantes dibujos geométricos en sus últimos años.

En 1954 visitará, por primera vez, la ciudad de Barcelona. Al año siguiente, su obra se expone en la III Bienal Hispanoamericana de Arte en la Ciudad Condal. Se sucederán, a partir de ese momento, múltiples exposiciones de su obra pictórica en territorio regional, pero también nacional como en

Madrid y Mallorca. En esta última, Camilo José Cela hará una presentación muy interesante de su catálogo. En el ámbito internacional, sus exposiciones se suceden en el tiempo y en el espacio: Suecia, Alemania, Italia, Suiza, Francia y Estados Unidos. Por su carrera artística, Teror, su ciudad natal, la nombra Hija Predilecta del Municipio y la capital, Las Palmas de Gran Canaria, le otorgará el título Hija Adoptiva de la Ciudad, reconocimientos a su labor y obra, distinguiendo también el Can de Plata por el Cabildo de Gran Canaria.

Pino Ojeda tuvo claro qué papel quería tener y se aferró con fuerza, arriesgando con sus obras mediante la experimentación de nuevas técnicas, materias y soportes que posibilitaron la creación de lenguajes, calidades y, una nueva forma de expresión artística, la abstracción, que se abría paso en las islas a pesar de su marcado aislamiento cultural.

Tras una larga vida como creadora, Pino Ojeda muere en agosto del 2002. El pasado año 2022, se conmemoró el vigésimo Aniversario de su fallecimiento con diferentes actos, entre ellos la presentación oficial de la Fundación Canaria Pino Ojeda en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM).

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