Danza de la alegría (detalle).
Paco Sánchez, 1996

‘Reposo’, Jesús Arencibia

Reposo
Jesús Arencibia

CRONOLOGÍA: Ca. 1940-1945
TÉCNICA: Óleo sobre lienzo
MEDIDAS:
Bastidor: 59 x 109 cm
Marco: 89 x 140 cm

Cabildo de Gran Canaria.

Jesús González Arencibia (Tamaraceite, Gran Canaria 1911-1993) 

Jesús González Arencibia, más conocido como Jesús Arencibia, nació en Tamaraceite en 1910. Sus primeras lecciones de dibujo las recibirá de la pintora Lía Tavío, cuando contaba trece años. La observación del trabajo de Nicolás Massieu y Matos inspira sus primero paisajes de Tamaraceite, al igual que se verá influenciado por los murales del pintor simbolista Néstor, a quién incluso podrá ver trabajar. Destacan entre sus murales, el de las iglesias de San Juan de Telde y San Francisco de Asís, o en edificios civiles como el Salón de Plenos del Cabildo de Gran Canaria y La Casa del Marino. Su producción y en especial los murales nombrados con anterioridad, están presentes en la memoria colectiva de la ciudadanía. El pintor, junto a Néstor y el costumbrista José Aguiar, está considerado uno de nuestros mejores muralistas.

En 1930, de la mano del escritor Pancho Guerra, entra en contacto con la Escuela Luján Pérez. Entablará amistad con Oramas, Abrahám Cárdenes, Juan Jaén o Plácido Fleitas entre otros, compartiendo con ellos su peculiar carácter indigenista. El libro de Franz Roh, llegará a la Escuela y tendrá un gran impacto entre su alumnado. Se dejan influenciar de sus ideas, creando mágicos mundos en la pintura isleña del momento. En 1934, tendrá lugar su primera exposición individual en el Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria, presentando dibujos sobre motivos canarios y religiosos, siguiendo la línea estética de la Escuela Luján en ese momento: la búsqueda de una identidad canaria sin exaltaciones, expresada con modernidad.

La Guerra Civil española llega en el año 1936, el pintor será movilizado al frente hasta su regreso en 1939. Al año siguiente, obtiene el título de maestro. Su segunda exposición individual, en 1941, refleja un cambio temático y estilístico generado por su experiencia en la guerra. Al año siguiente, el Cabildo Insular de Gran Canaria le concede una beca para cursar estudios de pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

En 1944 tendrá lugar la celebración de dos importantes exposiciones para el artista: la primera de ellas será la Exposición de Artistas Canarios en el Museo de Arte Moderno de Madrid, coordinada desde El Museo Canario. Una de las obras presentadas por el artista se encuentra actualmente en la Colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. La segunda, en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, siguiendo la misma temática religiosa. Al establecerse en Madrid, recorrerá muchas ciudades de la España peninsular, viajando también a Francia e Italia. Sus exposiciones serán numerosas en las islas, pero también en otros lugares como en Madrid y Barcelona. Tras la muerte de su madre en 1964, un silencio artístico envolverá durante un tiempo su trayectoria.

Arencibia se niega a encasillarse en un movimiento, recoge de cada uno de ellos lo que le es valioso para su estilo, amoldándolo a su forma de expresión, los adapta a su lenguaje plástico. Abandona la pintura religiosa para reencontrarse con los personajes anónimos de la sociedad doliente que le rodea. El dolor, muy presente en sus últimas obras, vuelve oscura y austera su paleta, con texturas densas, casi en relieve. Su trayectoria estilística está representada en la Colección del Cabildo de Gran Canaria a través de una amplia variedad de obras.

Obra

Reposo fue adquirida por el Cabildo de Gran Canaria a finales de 2017. En este óleo sobre lienzo, Arencibia muestra sus dotes como dibujante y, sobre todo, como colorista. En medio de su trayectoria hacia el dominio de la macha de color, el pintor realiza esta obra en total equilibrio entre el dibujo y la mancha, donde los contornos se van difuminando y la línea comienza a desaparecer. La gestualidad de las manos y pies comienza a tener importancia en sus figuras, como medio por el que logra incrementar el nivel expresivo de sus composiciones.

Con influencias de la obra Siesta de Pablo Picasso o Muchacha durmiendo del artista Schrimpf, esta pintura de caballete representa a una mujer yacente en primer plano, en descanso, junto a un hombre que toca la flauta. La composición se completa con un cayado y piezas cerámicas como la calabaza de agua. A nivel compositivo, se fundamenta en dos líneas horizontales regidas por los cuerpos yacentes, incorporando líneas diagonales que cruzan la obra para dinamizar la composición, rompiendo la quietud intrínseca del lienzo a la vez que mantiene el equilibrio compositivo. En cuento a la perspectiva, resalta una doble mirada: por un lado, la joven vista desde arriba, a la vez que podemos observar de frente al personaje que le acompaña.

Su singularidad radica en que constituye una de las escasas ocasiones en que el pintor de Tamaraceite abandonó el tema religioso, con el que se sintió siempre tan identificado, para retratar unos personajes que parecen representar un tema mitológico. El dios Pan, creador de la flauta, se encarna en un joven que toca dicho instrumento para la muchacha que yace tranquila. El mito de Pan hace referencia al dios de los pastores que persigue a las mujeres, abordándolas en un momento de despiste. La postura de los personajes es también típica en la representación del mito en muchos de los cuadros que podemos admirar en el Museo del Prado.

El mito está adaptado a la idiosincrasia canaria a través de las ropas de la mujer y la alfarería típicamente popular, en un ambiente dotado de realismo mágico. Otros autores como Santiago Santana o Juan Ismael, reproducirán en los años treinta y cuarenta esta temática de la siesta. Obra singular, de tema profano, la crítica tuvo mucho que decir sobre ella por la erótica de las formas femeninas, la camisa insinuando la curvatura del pecho en plena dictadura franquista crea una disputa alrededor de la obra que, aunque no está fechada, probablemente esté pintada en torno a 1942-1943.

No podemos dejar de hacer mención al impresionante marco que rodea la obra. En las piezas de Arencibia en estos años cuarenta toman gran protagonismo sus marcos, realizados por artistas de la Escuela Luján Pérez, el marco de Reposo es obra del escultor Juan Jaén.

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